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¿Conoces el oil pulling? (perdón por el anglicismo)

Pues no es más que enjuagarte los dientes con aceite. No, no es tan “puaggg” como te imaginas, al principio la sensación será un poquito más rara, pero te acostumbras.

Pero lo importante no es hacerlo para que nos tachen de raros o excéntricos, si no que sirve para tener el aliento fresco y los dientes blancos, ¡lo que lees!

El truco viene de hace tiempo de la medicina tradicional india (ayurveda) y consiste en enjuagarse la boca con aceite, una moda en auge.

¿Cómo se hace?

Poner la cantidad de una cucharada de aceite en la boca y pasarlo bien entre los dientes unos 15 mn. Se escupe y te lavas los dientes como de costumbres. Lo puedes hacer por la mañana o al irte a dormir. A fuerza de pasarlo entre los dientes, el aceite se mezcla con la saliva y se vuelve blanco y espumoso. No dudes en escupir una parte si acabas con la boca demasiado llena.

Ya en una boca limpia viven entre 1.000 y 100.000 bacterias (les voy a cobrar alquiler, qué ocupas). Algunas son buenas, pero otras NO.

Las bacterias crean una “biopelícula” sobre los dientes, una capa fina, la llamada “placa dental”. Es normal tener algo de placa, pero si hay demasiada empezará a tener problemas: mal aliento, dientes amarillos, inflamación de las encías y caries.

Al pasar el aceite entre los dientes, éste se lleva a las bacterias, que se “disuelven” en él. De este modo, se eliminan grandes cantidades de bacterias.

¿Vale cualquier aceite?

Escoger un aceite vegetal. El aceite de sésamo tiene un sabor agradable, pero el de coco virgen quizá es aún mejor, tiene un sabor aromático, aunque también vale el de oliva y girasol.

El aceite de coco es sólido a temperatura ambiente (hasta los 23 °C) y tarda unos segundos en licuarse en la boca. Tiene la ventaja de ser muy rico en ácido láurico, un triglicérido de cadena media (TCM) capaz de destruir virus, bacterias y levaduras.

¿Y de verdad refresca el aliento?

En cuanto al aliento, la práctica del oil pulling resulta eficaz a menudo, pero no siempre. Lo será cuanto más nos limpiemos con regularidad los espacios interdentales con hilo dental (o un irrigador dental) y nos cepillemos la lengua.

Ten en cuenta que los problemas de mal aliento no proceden siempre de la boca. Si comes ajo, por ejemplo, la alicina, el compuesto sulfurado que le da su olor característico, primero se digiere, después pasa a la sangre y luego vuelve a los alveolos pulmonares, por lo que el olor del aliento proviene por tanto de lo más profundo de los pulmones.

También puede venir el problema de mal aliento de los reflujos ácidos del estómago.

Resultados de esta práctica

Al cabo de tan sólo 10 días de seguir esta práctica:

  • Tendrás una sensación de frescor duradero en la boca.
  • Tus dientes parecerán más sanos, más blancos y más brillantes.
  • Verás cómo se reducen las irritaciones, sangrados e inflamaciones de las encías.
  • Contarás con menos bacterias patógenas en la boca.
  • Tendrás menos riesgo de padecer caries.

¡Ojo!: Esta práctica no sustituye el cepillado de los dientes, ni tampoco el hilo dental ni el irrigador dental (que permite limpiar los espacios interdentales, esos lugares por donde no pasan las cerdas del cepillo).

Mejor que los enjuagues químicos

Desde el punto de vista de sus beneficios contra el mal aliento, la placa dental, las enfermedades de las encías y las bacterias que provocan las caries, los enjuagues con aceite son casi tan eficaces como los enjuagues con clorhexidina, un agente antimicrobiano de uso médico que trata los problemas de la gingivitis (inflamación de las encías), pero tiene menos efectos indeseables.

Hay que saber que la clorhexidina puede manchar los dientes y además, un reciente estudio ha demostrado que utilizar enjuagues químicos con demasiada frecuencia aumenta el riesgo de padecer cáncer de boca y de garganta, probablemente porque destruye todas las bacterias, incluidas las buenas.

También es bueno para el corazón y las arterias

Las personas con muchas bacterias malas en la boca tienen más riesgo de padecer arteriosclerosis, el endurecimiento de las arterias, y en particular en el cuello (arterias carótidas). Así pues, esas personas tienen más riesgos cardíacos.

Muchos otros problemas de salud se asocian también a una boca insana y plagada de bacterias, puesto que crea un entorno inflamatorio en el organismo que incluso puede favorecer determinados cánceres, como la leucemia, el cáncer de riñón o el cáncer de páncreas.

¡Hala! ya tienes un remedio más y natural. Y, por cierto, no escupas el aceite en el lavabo, se puede atascar, hazlo mejor en la taza. vater

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